El Touring E39 llegó en 1997 y retomó todo lo que hace fuerte a la berlina: verdadera calidad de carrocería, motores de seis cilindros sin vibraciones, una excelente posición de conducción y esa luneta trasera practicable que sigue siendo una idea excelente. Hoy en día, es un familiar premium clásico que se compra por su equilibrio general, no solo por su imagen. Un buen ejemplar sigue dando una verdadera impresión de solidez.
Las versiones más deseables siguen siendo los motores de seis cilindros bien mantenidos, de gasolina o diésel, con un historial claro del sistema de refrigeración y del tren delantero. El Touring añade sus propios puntos críticos: el portón trasero, el cableado, la estanqueidad del maletero y la suspensión trasera deben revisarse tan seriamente como la mecánica. Un E39 sano se siente sólido, sencillo y muy coherente; uno malo se delata rápidamente por la humedad, el óxido y los pequeños detalles de acabado.