El Serie 5 E39 llegó en 1995 y sigue siendo para muchos el gran BMW moderno más equilibrado: puesto de conducción, dirección, confort y rigor general. Es precisamente por eso que aún engaña a algunos. En el mercado de ocasión, nunca se debe comprar un E39 por su reputación o su aspecto prudente; hay que evaluarlo como una berlina veterana donde la refrigeración, el tren delantero y la corrosión valen más que la ficha técnica.
Las mejores opciones suelen girar en torno a los seis cilindros gasolina y diésel con buen historial, pero incluso una versión aparentemente sencilla puede resultar cara si el circuito de refrigeración, la caja automática, la dirección y las suspensiones no se han renovado. Los 540i y M5 añaden su propio nivel de gastos. En un E39, la calidad de la puesta al día cuenta mucho más que el simple número de cilindros.