El `R8 Spyder 42` restyling, desde `2012`, corrige parte de los defectos del primer modelo abierto sin perder lo que lo hace atractivo: un `5.2 FSI V10` atmosférico, mucha presencia mecánica y una carrocería descapotable todavía poco habitual en Audi Sport. Frente a un Porsche 911 Cabriolet o Targa, sigue siendo una propuesta más exótica, pero también una que exige presupuesto real y mantenimiento cuidadoso.
La gran novedad de esta fase es la llegada de la `S tronic`, que sustituye a la `R tronic` y vuelve el coche mucho más coherente a baja velocidad y en conducción rápida. En el mercado se encuentra sobre todo el `5.2 FSI V10 quattro` de `525 CV`, con los temas conocidos del atmosférico de altas vueltas: encendido, refrigeración, radiadores, consumo de aceite en algunas unidades, además de los puntos propios del Spyder en capota, sellos, ventanillas, piezas traseras móviles y rigidez de carrocería. En conjunto es la forma más lograda del primer `R8 Spyder`, pero en ningún caso un usado indulgente.
Antes de comprar hay que probar la `S tronic` en frío y en caliente, hacer todo el ciclo de la capota, comprobar que no haya humedad, tomar en serio los ruidos estructurales, revisar frenos y neumáticos, los amortiguadores `Magnetic Ride` si monta y la estabilidad térmica del `V10`. Un buen restyling debe ser más fácil de vivir que el pre-restyling sin admitir un historial borroso. Como suele pasar en este tipo de coche, una unidad usada, seca y bien seguida suele ser mejor elección que otra de kilometraje muy bajo, pero mal guardada.