Lanzado en `2015`, el Audi `R8 II 4S` cambia claramente de tono respecto a la primera generación: más rígido, más afilado, más digital y, sobre todo, movido exclusivamente por el `5.2 FSI V10`. Frente a un Porsche 911, sigue siendo la interpretación Audi del superdeportivo utilizable, pero con un nivel de prestaciones y de gasto que obliga a leer con mucha dureza el historial, el uso y los consumibles.
El mercado se concentra en los `V10 quattro` de `540 CV`, `V10 plus` de `610 CV` y algunos `RWS` al final del periodo, todos con `S tronic`. La estructura que mezcla aluminio y materiales compuestos, el motor atmosférico de giro muy alto y la aerodinámica más seria hacen el coche magnífico de conducir, pero también muy sensible a la calidad del seguimiento: refrigeración, caja, frenos, neumáticos y geometría no perdonan la improvisación. El `R8 II` no es un coche de libro sellado de adorno.