El `Audi R8 Spyder 42`, lanzado en `2010`, lleva el primer `R8` a una versión abierta pensada antes para el `5.2 FSI V10` atmosférico y la experiencia de conducción que para la polivalencia. Frente a un Porsche 911 Cabriolet o Targa de la misma época, ofrece una verdadera personalidad mecánica, pero también un coste de uso alto y asuntos de capota, estanqueidad y refrigeración que hay que tomarse en serio.
En esta fase anterior al restyling, el mercado gira sobre todo alrededor del `5.2 FSI V10 quattro` asociado a la caja robotizada `R tronic`. Ese punto condiciona buena parte del juicio en usado: agrado mejorable a baja velocidad, embrague caro, comportamiento muy dependiente del estado de las calibraciones y del mantenimiento, además de los temas clásicos del `V10` en encendido, temperatura, radiadores y periféricos. A eso se suman la capota, los sellos, las ventanillas, la rigidez de una carrocería abierta y el envejecimiento de las piezas traseras móviles.