El Altima VI restyling desde `2022` mantiene la base L34, afina el conjunto y sigue centrado en `2.5` `PR25DD`, `2.0 VC-Turbo` `KR20DDET`, CVT y AWD según acabado. Para quien lo mantiene hoy, la clave no es una complejidad excesiva, sino la precisión del mantenimiento. Nissan separa en `2022` los intervalos de la CVT según motor: inspección cada `10 000 miles` o `12 meses` en `2.5`, cada `7 500 miles` o `12 meses` en el turbo, y sustitución del fluido a `60 000 miles` en uso severo, siempre con `NS-3`. En un Altima facelift conviene vigilar con seriedad la linealidad de la CVT, la temperatura de trabajo, el nivel de aceite, la suavidad del sistema AWD y la respuesta del turbo `KR20DDET`. Los primeros deslizamientos, vibraciones de transmisión o subidas de temperatura deben tratarse pronto si se quiere mantener un coste de uso razonable.