El Altima VI `2018-2022` introduce una base más moderna, el regreso de ciertas versiones AWD y una gama centrada en `2.5` `PR25DD` y `2.0 VC-Turbo` `KR20DDET`, siempre con CVT. Para quien lo mantiene hoy, eso significa que ya no basta con mirar solo el motor: transmisión, refrigeración y sistema AWD deben leerse como un conjunto. Nissan marca para esta fase inspecciones regulares de la CVT cada `7 500 miles` o `12 meses`, mientras la documentación canadiense para modelos con CVT sitúa el servicio del fluido en `96 000 km` con control de deterioro. En un Altima VI conviene seguir con mucha atención la linealidad de la CVT, el nivel de aceite, la temperatura, la respuesta del turbo en el `KR20DDET` y cualquier vibración de la cadena cinemática AWD. Una berlina reciente puede ocultar bien un mantenimiento flojo; por eso conviene actuar ante el primer deslizamiento, ruido o deriva térmica.