Un giro de guion impresionante: tras el interludio del Cactus, la tercera generación del C4 nacida en 2020 lanza un órdago mezclando la silueta de una berlina fastback con los pasos de rueda de un SUV y la altura libre al suelo de un crossover. Su gran baza es el mullidísimo confort logrado mediante los amortiguadores de topes hidráulicos progresivos, un guiño a su historia para desmarcarse del dinámico Peugeot 308.
Se erige sobre la modernísima plataforma CMP, que permitió lanzar desde el minuto cero la versión 100 % eléctrica ë-C4 (inicialmente de 136 CV y 50 kWh, y luego de 156 CV y 54 kWh). No pretende ser una máquina para cruzar el continente de una sentada, sino la alfombra mágica ideal para conmutar por zonas periurbanas. En combustión, cuenta con el frugal BlueHDi 130 ligado a la caja EAT8, y los habituales motores PureTech.