El OVNI llamado Cactus aterrizó en 2014. Aunque lleve el prefijo C4, su esqueleto es en realidad la plataforma alargada de un C3, logrando una cura de adelgazamiento extrema (¡apenas 965 kg en báscula!). Concebido como el coche de lo 'esencial', plantó en sus puertas los famosos 'Airbumps' (cápsulas de aire de poliuretano) para rebotar los golpes de los carritos de la compra. Sus ventanillas traseras de compás le sirvieron para plantar batalla a pesos pesados como el Renault Captur.
Mover menos de una tonelada permite maravillas: los pequeños motores 1.2 PureTech (82 y 110 CV) y los austeros diésel HDi 92 (y BlueHDi 100) lo impulsan con muchísima soltura. En el restyling de 2018, Citroën le amputó gran parte de sus Airbumps para hacerlo pasar por berlina compacta formal, dotándole de paso de los exquisitos amortiguadores de Topes Hidráulicos Progresivos.