Viendo cómo la fiebre SUV arrasaba el mercado y arrinconaba a los monovolúmenes, Citroën (al igual que Peugeot con el 4008) cerró un ventajoso acuerdo con Mitsubishi en 2012. Tomaron la soberbia base del Mitsubishi ASX, la vistieron con el elegante diseño del C4 y retocaron la suspensión a la francesa. El resultado es un SUV compacto y dinámico que plantaba cara al mismísimo Peugeot 3008.
Bajo esa fachada gala se esconde la robusta ingeniería japonesa en chasis y caja de transferencia. Sin embargo, hay mezcla bajo el capó: la versión 1.6 HDi de 115 CV es puro ADN francés (el ubicuo motor de PSA). Pero si escoges el imponente 1.8 HDi de 150 CV, la careta se cae: se trata en realidad del motor Di-D de Mitsubishi con turbo de geometría variable y cadena de distribución metálica.