A finales de 2006, la papeleta de sustituir al exitosísimo Xsara Picasso era de órdago. El C4 Picasso I dejó boquiabierto al mundo con un parabrisas panorámico inmenso que se adentraba en el techo, su volante de centro fijo y unos acabados que coqueteaban con el segmento premium. Para plantar cara al Renault Scénic, se desdobló en dos carrocerías magistralmente diferenciadas: el Grand C4 Picasso (7 plazas y zaga cuadradota) y el modelo corto de 5 plazas, más ovoide y deportivo.
La oferta bajo el capó fue generosa: desde el rutero 1.6 HDi de 110 CV hasta señoriales V6 HDi y algún 2.0 gasolina. La gran mayoría se vendieron lastrados por la inefable caja manual pilotada BMP6, que se accionaba desde una frágil palanca ubicada detrás del volante estilo 'cuerno'.