Inaugurando a lo grande la brillante plataforma aligerada EMP2 del grupo PSA en 2013, el C4 Picasso de segunda generación deslumbró con un porte futurista de finas tiras LED. En 2018, la marca reestructuró sus catálogos y lo rebautizó como 'SpaceTourer' (sin retocar la chapa), acompañando con honores el ocaso de los grandes monovolúmenes frente al avance imparable de los SUV y peleando tú a tú con el Renault Scénic III.
Por fin, este modelo dio carpetazo a la insoportable y tosca caja pilotada BMP6/ETG6 para acoger soberbias transmisiones automáticas de origen nipón (Aisin), bautizadas como EAT6 y EAT8. El grueso de kilómetros recayó sobre los aplaudidos BlueHDi de 120, 130 y 150 CV, incansables en autopista e ideales para la variante alargada de 7 plazas (Grand SpaceTourer). La alternativa a la gasolina fue el tricilíndrico 1.2 PureTech de 130 CV.