Presentada a finales de 2010, la segunda generación del C4 da un volantazo radical. Citroën se deshace del arriesgado volante de centro fijo y de la atrevida silueta coupé, regresando a las trincheras con una berlina compacta de cinco puertas extremadamente burguesa, consensuada y elegante. Frente a la agilidad del Peugeot 308, el C4 opta por ofrecer a sus ocupantes un confort de suspensión calificado unánimemente por la prensa como el de una 'alfombra voladora'.
Durante su primera fase pulió los defectos de los archiconocidos bloques HDi (92 y 112 CV), estrenando una tecnología 'e-HDi' magistral basada en un alternador reversible que apaga y enciende el motor sin ruidos. A mediados de 2015, se dejó seducir por la fiebre del 'downsizing' y adoptó los bloques de 3 cilindros 1.2 PureTech de 110 y 130 CV.