Presentado en 2005, el V8 Vantage marca un giro capital para Aston Martin: por primera vez en mucho tiempo, la marca propone un modelo mas compacto, mas accesible y claramente orientado al placer de conduccion. Con su `V8 atmosferico 4.3` y su silueta recogida, buscaba a un publico que tambien miraba un Porsche 911 pero queria mas presencia y un ambiente mas artesanal.
El coche engancha enseguida por posicion de conduccion baja, direccion pesada, esquema transaxle y un V8 con timbre muy particular. Las primeras series siguen exigiendo metodo: la `Sportshift` no tiene la facilidad de una automatica real, el embrague se gasta si el coche ha vivido mucha ciudad y los trenes rodantes reflejan al instante la calidad del mantenimiento. Es un deportivo muy atractivo, pero no uno para comprar solo por flechazo estetico.
Un buen V8 Vantage `4.3` debe sentirse firme pero coherente, preciso de tren delantero y limpio de funcionamiento tanto en frio como en caliente. Los coches cansados suelen mostrar pedal de embrague duro, discos marcados, geometria atrasada y pequenos fallos electricos de confort. Historial, fecha de consumibles y la forma en que el coche se apoya en carretera valen mucho mas que un kilometraje bonito.