Al final de su carrera, entre 1996 y 1998, la Grandeur II LX sigue encarnando la gran berlina de tracción coreana de los años 90: larga, suave y más lujosa que un Hyundai Sonata. En ocasión no se mira como una rareza exótica barata, sino como una rutera antigua que exige un historial de mantenimiento real.
En esta ventana 1996-1998 se encuentra sobre todo la 3.0i V6 de 194 CV, asociada a una caja automática de 4 relaciones. La técnica sigue siendo bastante legible para la época: gran V6 atmosférico G6CT, tracción delantera, distribución por correa y un equipamiento ya generoso. No es un coche complicado de entender, pero sí uno pesado que no perdona ni una refrigeración olvidada ni un mantenimiento de transmisión aplazado.