Con el restyling lanzado en verano de 2020, el BMW M5 F90 LCI sigue siendo visualmente discreto, pero mecanicamente muy serio. Frente a los Audi RS6 y Mercedes-AMG E 63 de la misma epoca conserva una lectura muy BMW M: gran V8 biturbo, `M xDrive` capaz de mandar mucho par al eje trasero y autentico potencial de gran rutera muy rapida. Tambien es un coche que tolera mal el mantenimiento vago o los consumibles descuidados.
El centro del asunto sigue siendo el `4.4 biturbo S63`, asociado a la `M Steptronic 8 velocidades` y a la transmision `M xDrive`. La M5 normal entrega `600 CV`, la `Competition` sube a `625 CV` y la `CS` a `635 CV`. En esta fase BMW afino sobre todo interfaz, chasis y precision general, pero la logica de mantenimiento sigue siendo la de una M moderna muy grande: vigilar temperaturas, seguir encendido, leer en serio la refrigeracion y exigir coherencia total entre caja, sistema integral y chasis.
Al comprar hay que revisar arranque en frio, comportamiento en caliente, temperaturas de aceite y agua, calidad de cambios, ausencia de tirones en la transmision y estado real del frenado. Los coches mal seguidos o reprogamados se delatan enseguida por bobinas fatigadas, bujias agotadas, sudores en la V del motor, neumaticos incoherentes o frenos ya castigados por peso y velocidad. Una buena M5 F90 LCI debe sentirse brutalmente rapida y al mismo tiempo totalmente controlada.