Desde 2006, el S8 D3 añadió más tecnología y el 5.2 FSI V10 a la construcción de aluminio. Frente a un Volkswagen Golf, se comporta como una limusina muy rápida cuyo coste depende del mantenimiento acumulado.
El 5.2 FSI V10 BSM se combina con quattro, tiptronic, suspensión neumática y MMI. Deben revisarse encendido, admisión, refrigeración, fugas, consumo de aceite, compresor y electrónica de confort.
Una prueba completa debe incluir calentamiento, tráfico y carretera. Una unidad sana mantiene la altura, cambia con limpieza y no muestra fallos de encendido ni avisos MMI; las facturas deben cubrir suspensión, refrigeración, bobinas, frenos y batería.