Restilizado en `2018`, el `Grand Starex` se acerca más a un shuttle de imagen alta que a un simple derivado comercial, aunque técnicamente sigue siendo un gran van de propulsión y, según versión, con `4WD`. Frente a un Renault Trafic, se siente más grande, más pesado y menos europeo, pero ofrece mucho espacio y una presencia más distinguida. En ocasión importa mucho separar la unidad privada cuidada del shuttle intenso de hotel o traslado.
La base verificada gira alrededor del `2.5` diésel con `caja automática`, y `4WD` en algunas versiones. El restyling mejora sensación de confort y presentación, pero no cambia la lógica mecánica: gran naveta, mucho peso, transmisión automática exigida y costes que dependen por completo del mantenimiento real. Una buena unidad debe arrancar limpia, empujar de forma continua y mantener sentido en todas sus funciones de confort.
La vigilancia principal sigue estando en el `D4CB`: asientos de inyectores, aceite cargado de hollín, `turbocompresor` que luego sufre y `EGR` que se ensucia en ciudad. En los `4WD` hay que añadir transmisión, fuelles y desgaste homogéneo de neumáticos, además de puertas correderas, climatización trasera y corrosión del bajo. Un Grand Starex restyling sano debe sentirse estable, silencioso para su tamaño y todavía limpio por debajo.