Restilizado en `2018`, el `Hyundai H-1 II Cargo` mantiene su receta de gran furgón de propulsión trasera con vocación clara de trabajo y una cabina solo puesta al día. Frente a un Renault Trafic, resulta menos fino y menos moderno, pero conserva una base de vehículo comercial robusto pensado para cargar. En segunda mano importa mucho más el tipo de uso, la carga habitual y el mantenimiento que la simple presencia exterior.
La oferta sigue girando alrededor del `2.5 CRDi D4CB`, según mercado con `116`, `136` o `170 CV`, unido a `caja manual de 6 marchas` o `automática de 5`. Hyundai destacaba con este restyling la homologación `Euro 6`, el alto par y la estabilidad con carga gracias a la propulsión y al eje trasero rígido con ballestas. Una buena unidad puede seguir siendo una herramienta muy coherente, pero exige cambios de aceite serios, inyección limpia y refrigeración impecable.
El punto delicado del `D4CB` sigue siendo conocido: fugas en los asientos de inyectores que contaminan el aceite, lubricación del turbo comprometida por esa suciedad, `EGR/DPF` castigados por trayectos cortos y corrosión en bajos, pasos de rueda y taloneras. También conviene leer con atención la `caja automática`, sobre todo en furgones que hayan remolcado o trabajado cargados, además de puertas correderas y climatización. Un H-1 Cargo restyling sano debe arrancar limpio, empujar con continuidad, cambiar con lógica y mostrar un bajo realmente sano.