El segundo facelift R129, desde `1998`, moderniza la gama SL de forma clara. Los SL 280 y SL 320 pasan al V6 `M112`, el SL 500 adopta el V8 `M113`, y los SL 600 y raros AMG SL 55/SL 73 conservan una lógica mucho más exigente. Para un propietario, este Mercedes-Benz SL suele ser menos delicado eléctricamente que las primeras fases, pero sigue siendo un gran turismo complejo: capota hidráulica, arco automático, `5G-TRONIC`, frenos grandes y trenes rodantes pesados. El mantenimiento debe leer juntos fugas de tapas de válvulas, refrigeración, ralentí en caliente, encendido y suavidad de la caja. La capota exige cilindros secos, bomba sana, microinterruptores correctos y guarnecidos traseros sin aceite. En M120 y AMG, cualquier temperatura alta, vibración o consumo de aceite exige actuar pronto. Bien seguido, el último R129 es muy durable; descuidado, suma costes de hidráulica, neumáticos, frenos y confort eléctrico.