El F16 supone un claro avance para el X6 en cuanto a presentación, silencio y agrado general. Esto puede resultar en un excelente devorador de kilómetros, pero no hay que dejarse engañar por esta sensación de facilidad. En el mercado de ocasión, un F16 puede esconder una caja de cambios fatigada, una suspensión neumática blanda, frenos próximos a un costoso reemplazo y un historial de motor incompleto detrás de una apariencia que sigue siendo muy atractiva.
Los seis cilindros con buen mantenimiento, tanto diésel como gasolina, suelen ser las versiones más predecibles. Pero la ZF 8HP, el xDrive, la suspensión, los frenos, los neumáticos y la electrónica de confort importan igual. Las versiones 50i y M cambian por completo la escala de riesgo. Un buen coche debe ser suave, estable y preciso en todas las situaciones. De lo contrario, la puesta a punto será muy costosa.