Con el F25, el X3 se convirtió en 2010 en un verdadero SUV premium familiar: más grande, más silencioso y más lujoso que el E83, sin dejar de ser más ágil que un gran X5. También es el momento en el que muchos ejemplares empiezan a utilizarse realmente a diario, en ciudad, en autopista y en uso familiar con carga. De ahí una regla sencilla: el estado real cuenta mucho más que la ficha técnica.
Las mejores compras giran en torno a un motor bien conocido y una transmisión limpia. El peligro viene sobre todo de las malas combinaciones de motor, uso y mantenimiento: el diésel N47 y su cadena en los primeros 20d, el gasolina N20 y sus problemas de distribución o estanqueidad, una caja ZF 8HP nunca mantenida, un xDrive fatigado por los neumáticos, sin olvidar la electrónica de confort y algunas luces traseras caprichosas.