El G22 llegó en 2020 envuelto en polémica por su frontal, pero aportando una base técnica mucho más coherente que en generaciones previas. Es un coupé puntero, veloz y de impecable comportamiento dinámico, siempre que se analice en su conjunto: motor, transmisión, batería de 12V, asistentes a la conducción, frenada y actualizaciones de software dictan su valor de mercado. Su imponente estilo no debe nublar la altísima carga técnica que esconde.
Las variantes 420i y 430i recurren al fiable B48, el M440i al portentoso B58, y el M4 al radical S58. En términos generales, estas mecánicas infunden seguridad, sobre todo al emparejarse con el cambio ZF 8HP. Pero un G22 es mucho más que su bloque propulsor: una unidad cargada de extras también se valora por sus sensores, cámaras perimetrales, sistema multimedia y la celeridad sin tirones al cambiar de marcha. Una prueba apresurada no basta.