El Cabriolet F33 toma el relevo del E93 perfeccionando su concepto: un gran descapotable de cuatro plazas reales, un techo rígido retráctil y unas auténticas aptitudes para viajar. En el mercado de ocasión, es un coche que debe comprarse más analizando el historial que dejándose llevar por el estatus. El techo ocupa mucho espacio, añade un peso considerable y exige una revisión técnica mucho más severa que una capota de lona.
El motor es clave. Los 420i y 428i de los primeros años piden extrema precaución con los motores N20/N26, mientras que los diésel y los seis cilindros con buen historial se ajustan mejor a la vocación rutera del modelo. La caja automática ZF 8HP es una gran aliada, siempre y cuando no te creas el cuento del aceite "de por vida". En esta etapa, un cabrio bonito por fuera pero sin facturas de motor, cambio y techo no es jamás una buena idea.