El MG ZT-T, lanzado en `2002`, traslada el carácter del ZT berlina a un familiar capaz de cargar, viajar lejos y resultar más especial que un Volvo V70, BMW Serie 3 Touring o Saab 9-5 Estate de la época. MG conservó la base Rover `75`, pero con suspensión más firme, dirección más directa, frenos más potentes y una puesta a punto menos burguesa. Para el propietario, esa mezcla exige mantenimiento constante: un ZT-T tolera mal neumáticos pobres, alineación descuidada o brazos traseros cansados, porque la carga del maletero amplifica cualquier defecto de tren rodante. También hay que cuidar su uso real de familiar. Portón, maletero, moquetas y desagües deben revisarse antes de que la humedad convierta un buen rutero en una fuente de fallos eléctricos.