Con el facelift `2013`, el primer CX-9 entra en su etapa más afinada y normalmente mejor equipada. Mazda mantiene el `3.7 V6`, la caja automática `6` y, según mercado, la tracción AWD, pero pule todavía más la presentación y el enfoque familiar. Para un propietario actual eso resulta atractivo porque esta fase parece la más redonda sin llegar a la segunda generación. Técnicamente, sin embargo, sigue siendo el mismo SUV grande de gasolina, con mucho peso, bastante calor y desgaste claro en neumáticos, frenos, amortiguadores y batería. Dentro de la familia Mazda CX-9, esta etapa final solo sale realmente buena cuando el mantenimiento está a la altura de su apariencia. Una imagen cuidada no sustituye un historial claro de fluidos, neumáticos, frenos y suspensión.