Con el facelift `2010`, el CX-9 ganó una imagen más marcada, más equipo y una posición más madura dentro de la primera generación. La documentación oficial de Mazda pasa a destacar el `3.7 V6`, la caja automática `6` y, según mercado, la tracción total activa. Para un propietario actual eso es atractivo porque esta fase suele verse como la forma más redonda del primer CX-9. En mantenimiento, sin embargo, sigue siendo un SUV grande de gasolina con mucho peso sobre neumáticos, frenos, suspensión, refrigeración y batería. Dentro de la familia Mazda CX-9, el facelift no es una versión para relajar revisiones, sino un coche que solo sale razonable cuando su tamaño y uso real han sido tomados en serio desde el principio.