Con la generación LC, Hyundai da al Accent Hatchback II una silueta más limpia y una presentación menos rudimentaria que la anterior, sin salir del terreno del presupuesto contenido. Frente a un Hyundai i10 o a un Hyundai Getz de ocasión, no gana por refinamiento sino por un precio de acceso bajo, un mantenimiento todavía simple y una verdadera polivalencia en 3 o 5 puertas. Es un coche más maduro que el primer Accent, pero no tolera un mantenimiento al mínimo.
La gama gira sobre todo alrededor de los gasolina 1.3 G4EA y 1.5 G4EC, con caja manual mayoritaria y automática posible en ciertas versiones. A partir de principios de los años 2000, el 1.5 CRDi D3EA aporta por fin una opción diésel de buen rendimiento, con las restricciones normales de un pequeño common-rail de la época. En esta generación la base sigue siendo simple: tracción, trenes ligeros, distribución por correa y mantenimiento clásico de refrigeración, ralentí y transmisión.