El facelift de 2024 lleva el Escalade ESV a un registro diferente, sobre todo con la nueva parte delantera, las firmas luminosas retocadas, las puertas de cierre asistido y la gran pantalla curva de 55 pulgadas que sustituye al antiguo conjunto OLED. En esta carrocería larga, Cadillac vende más que nunca un salón rodante muy demostrativo. Su oponente natural sigue siendo el Lincoln Navigator L, pero con un estilo Cadillac todavía más teatral y un uso familiar o con chófer plenamente asumido.
La base mecánica cambia poco, lo que significa que los fundamentos conocidos permanecen. El V8 6.2 L87 sigue siendo el corazón de gama, el 3.0 Duramax continúa en ciertas versiones norteamericanas y el Escalade-V ESV conserva el 6.2 sobrealimentado LT4 con la caja 10L80. El verdadero reto viene de la combinación de peso, longitud, ruedas de gran diámetro y una capa digital más densa. En un ESV facelift, una suspensión trasera cansada, una caja menos precisa o una pantalla inestable se notan todavía más rápido que en la versión corta.
En el momento de la compra, hay que juzgar el coche tras un recorrido largo y, a ser posible, cargado. Un buen ESV facelift debe permanecer silencioso, bien controlado en la parte trasera, sin cabeceo, sin vibración de transmisión y sin lentitud de interfaz. Las versiones V requieren más atención en temperaturas, frenos y monta neumática, mientras que las versiones diésel exigen un ojo atento al sistema anticontaminación. En todo caso, el estado del tren trasero y la salud de la electrónica valen tanto como el prestigio de la presentación.