El Serie 1 Coupé E82 llegó en 2007 como una propuesta casi anacrónica: un pequeño coupé BMW de tracción trasera, motor longitudinal, capó largo y una verdadera sensación de coche compacto deportivo. En el mercado de ocasión, esto es exactamente lo que lo hace deseable. Pero no hay que comprarlo por su silueta o por la fantasía del 2002 moderno; hay que leerlo como un verdadero BMW técnico, con sus motores, sus trenes de rodaje y sus costes potenciales.
Las versiones más atractivas giran en torno al 125i con N52, al 135i con N54/N55 y, al margen, al 1M Coupé para quien realmente sepa dónde se mete. En un E82, el motor es central, pero no lo es todo. Refrigeración, inyección en el N54, turbo, caja de cambios, embrague, diferencial, frenos, neumáticos traseros y geometría revelan al menos tanto como la potencia anunciada. Un buen coche debe sentirse compacto, vivo y preciso.