Lanzado en 2014, el BMW i8 Coupé (I12) nunca buscó copiar a un Porsche 911. Su papel es otro: demostrar que un coupé espectacular puede combinar célula de carbono, motor térmico compacto en la parte trasera y motor eléctrico delantero con tracción integral sin árbol de transmisión mecánico clásico. Incluso hoy, esta arquitectura sigue siendo única en el panorama de los deportivos de carretera.
La primera fase desarrolla `362 CV` combinando el tres cilindros turbo `B38K15T0 1.5` con el módulo eléctrico delantero. La batería de alta tensión muestra `7,1 kWh` brutos, suficiente principalmente para el uso híbrido y los trayectos urbanos cortos, no para convertir el coche en un eléctrico puro cotidiano. En esta generación hay que leer el coche como un conjunto técnico complejo en el que la calibración del software, la calidad de carga, la refrigeración y la coherencia de las transiciones entre modos cuentan tanto como el kilometraje.