Cuando Aston Martin presento el Rapide en 2010, la idea no era fabricar una berlina de lujo convencional, sino una autentica cuatro puertas capaz de conservar la silueta y el sonido de una Aston V12. El resultado es mas bajo, mas esculpido y bastante mas exclusivo que una gran alemana clasica. Se entiende mejor frente a un Porsche Panamera que frente a una limusina pura, aunque el Rapide prioriza mas el estilo y la nobleza mecanica que la practicidad.
El `V12 atmosferico de 6.0 litros` domina toda la primera fase, asociado a `Touchtronic` y a un habitaculo pensado de verdad para cuatro adultos. El coche sigue siendo una gran GT de cuatro puertas, no un deportivo disfrazado, con un tren delantero cargado y un comportamiento apoyado mas en la fluidez que en la agresividad. Esa mezcla de refinamiento y singularidad es justo lo que hoy atrae a los aficionados.