El Rapide AMR lleva la idea de la berlina Aston a su extremo logico. Con casi `600 CV`, una puesta a punto de chasis mas seca y una produccion limitada, convierte al Rapide en un objeto casi anacronico: una gran cuatro puertas atmosferica y muy expresiva justo cuando el mercado ya gira al turbo y a la hibridacion. Su rival natural deja de ser una berlina de lujo corriente para acercarse a un Porsche Panamera Turbo o equivalente.
El `V12` gana voz, respuesta y presencia, mientras las vias ensanchadas, las llantas de `21 pulgadas` y la suspension mas firme vuelven al coche mas incisivo que un Rapide S. La contrapartida es clara: depende aun mas de la calidad de sus neumaticos, de su frenada y de un mantenimiento bien hecho. Es una rareza muy deseable, pero desde luego no es una Aston que se pueda seguir de lejos.