El Rapide E debia abrir una nueva era en Aston Martin adaptando la silueta del Rapide a una cadena de traccion electrica. Con unos `65 kWh` de bateria, dos motores y un posicionamiento muy alto, no pretendia copiar a un Tesla de gran difusion. Queria proponer una gran GT electrica exclusiva, mas cercana en espiritu a un Tesla Model S de prestigio que a una simple berlina enchufable.
Este proyecto es muy particular porque pertenece a una etapa de transicion industrial complicada para la marca. El Rapide E combina por tanto una arquitectura rara, una produccion extremadamente pequena y una fuerte dependencia del software y del enfriamiento de bateria. Es exactamente el tipo de coche que puede resultar fascinante para un coleccionista muy informado y muy delicado sin documentacion o soporte tecnico serio.