Pocos deportivos eléctricos pequeños siguen ofreciendo una verdadera experiencia descapotable. El Abarth 500e Cabriolet conserva la arquitectura técnica del Fiat 500, pero añade una puesta a punto mucho más nerviosa, una presentación específica y una banda sonora sintética muy asumida. Con `155 CV` y una capota de lona eléctrica, apunta sobre todo a trayectos de placer y recorridos urbanos rápidos.
El cabrio pierde algo de rigor frente al cerrado, pero gana un uso más hedonista que encaja muy bien con el formato Abarth. El centro de gravedad sigue siendo bajo gracias a la batería, y el par instantáneo compensa parte del sobrepeso del techo. En carreteras bacheadas se perciben más los movimientos de carrocería y la influencia de las ruedas grandes, lo que hace aún más importante el estado de los trenes rodantes en el momento de la compra.