Lanzado en 2008, el Abarth 500 resucita la marca del escorpión apoyándose en la base del Fiat 500 para entregar un concentrado de placer de conducción a la italiana. Con su 1.4 T-Jet de `135 CV`, y hasta `160 CV` en versión Esseesse, se situaba frente a coches como el MINI Cooper S en el terreno de los utilitarios deportivos con un punto premium.
El chasis más vivo y la suspensión rebajada le dan una puesta a punto incisiva, mientras que el escape Record Monza aporta un sonido que cuenta tanto como las prestaciones. La versión cabrio mantiene la misma receta deportiva a cielo abierto, y la caja robotizada AMT de `5` marchas estaba disponible como opción.