El `Saab 9-5 II SportCombi`, presentado antes de la quiebra de Saab y fabricado en cantidades mínimas, usa la base 9-5 NG con carrocería familiar de cinco puertas; la configuración documentada combina `2.0T` A20NHT de 220 CV, caja automática de 6 marchas y XWD. Para el mantenimiento del Saab 9-5, se parte del plan del 9-5 II: aceite y filtro como máximo cada `30 000 km` o 12 meses, aunque en una unidad tan rara conviene aceite anual más corto para proteger turbo, inyección directa y cadena de distribución. Hay que vigilar ruido de cadena en frío, ralentí irregular, consumo de aceite, temperatura inestable y cambios de caja en caliente. El XWD exige comprobar transfer, diferencial trasero, árboles, fuelles y fugas. La carrocería SportCombi convierte portón, pilotos, cristales laterales, juntas, guarnecidos y cableado trasero en piezas críticas; desde `120 000 km`, frenos, trenes, neumáticos y disponibilidad de recambios deben quedar bien documentados.