El `Rolls-Royce Ghost I facelift`, o Ghost Series II, cubre los años `2014` a `2020` con diseño revisado, puesta a punto de suspensión más fina y la llegada de las versiones Black Badge más potentes. Conserva el V12 biturbo N74B66A de `6.6` litros con caja automática ZF de `8` marchas, unos `570 CV` en versión estándar y más potencia en Black Badge. Para el mantenimiento del Rolls-Royce Ghost, el servicio anual sigue siendo imprescindible: aceite, refrigeración, encendido, inyección de alta presión, batería, suspensión neumática, dirección, frenos y neumáticos. El bajo kilometraje suele ocultar envejecimiento de juntas, manguitos, módulos y electrónica de confort. Desde `80 000 km` conviene revisar fugas, temperatura, bobinas, bombas de alta presión, inyectores, golpes de cremallera, compresor, balonas, brazos delanteros y geometría. En Black Badge, neumáticos, frenos y cambios de marcha merecen vigilancia adicional.