El Mazda MX-5 II NB llegó en `1998` como una evolución muy fiel del NA: desaparecen los faros escamoteables, la carrocería gana rigidez, el interior parece menos frágil y la receta sigue siendo la de un roadster ligero de propulsión. En uso real queda entre el encanto clásico y una utilización más moderna. Frente a MG F, Toyota MR2 Roadster, BMW Z3 y Alfa Romeo Spider, el Mazda MX-5 conserva atractivo porque no necesita mucha potencia para sentirse preciso y porque su técnica sigue siendo legible. Para un propietario actual, lo importante es mantener estructura, capota, drenajes, suspensión y calendario de servicio, no perseguir pequeñas diferencias de equipamiento.