El facelift `2018` del Mazda CX-3 no cambió la filosofía del modelo, pero sí lo hizo más refinado. Mazda destacó una presentación interior de mayor calidad, mejor insonorización, suspensión revisada, neumáticos desarrollados para esta actualización y espuma de asiento con mayor capacidad de absorción. El `2.0 Skyactiv-G` recibió cambios técnicos, como nuevos bordes de pistón e inyectores de alta dispersión; según mercado se mantuvieron diésel, caja automática Skyactiv-Drive e i-Activ AWD. Para un propietario de Mazda CX-3, esta fase suele sentirse como la más madura, pero no por ello tolera menos mantenimiento. Neumáticos, batería, sensores i-Activsense, MZD Connect, caja automática, tracción total y tipo de motor siguen marcando el coste real de uso.