Presentado en 2013, el Jaguar F-Type Convertible devolvio a la marca al terreno del roadster biplaza de motor delantero y propulsion, frente a referencias como el Porsche 911. Para su propietario importa menos la imagen que la disciplina de mantenimiento de un coche potente que a menudo se usa por temporadas y tolera mal los periodos largos parado. En su lanzamiento Jaguar estructuro la gama con tres escalones faciles de identificar: V6 sobrealimentado de 340 CV, V6 sobrealimentado de 380 CV y V8 sobrealimentado de 495 CV. Esa claridad sigue siendo util hoy para ordenar bien el historial de taller y separar la fase inicial de las evoluciones posteriores. Un F-Type movido con regularidad y con mantenimiento documentado suele envejecer mejor que una unidad que pasa largos periodos inmovilizada y vuelve a circular sin revisiones intermedias serias.