Desde 2015, la Q70L alarga la Q70 para un uso más representativo y más orientado al pasajero trasero. El folleto oficial habla de 5,6 pulgadas adicionales para las piernas detrás, asientos traseros calefactados, luces de lectura y cierre asistido de puertas traseras. En ocasión, eso la sitúa más cerca de una berlina ejecutiva larga que de una simple Q70 mejor equipada. Mecánicamente sigue muy ligada al Q70 restyling corto, y precisamente por eso es fácil encontrar anuncios que mezclan fichas y configuraciones.
Las versiones documentadas son sobre todo Q70L 3.7 LUXE y Q70L 5.6 LUXE. El V8 5.6 figura con 416 CV, combinado según versión con propulsión o AWD, y la caja sigue siendo automática. La batalla larga no solo cambia el espacio: añade un paquete de confort específico, con enchufe trasero de 12 V, puertas con cierre asistido y, según acabado, cortinilla trasera eléctrica y un ambiente interior más lujoso. Una unidad vistosa en fotos puede esconder averías costosas precisamente en esos elementos que justifican la Q70L frente a una Q70 normal.
Como en la Q70 corta, el punto documental prioritario es el recall 24V-470: ciertos Q70L 2015-2019 de propulsión pueden llevar un árbol de transmisión defectuoso sin señal previa. En una 2WD, esa comprobación va antes que cualquier discusión estética. Los manuales Q70 también fijan aceite 5W-30 y ATF Nissan Matic S, así que ese detalle debe poder leerse en las facturas. Una buena Q70L se compra tanto por la salud mecánica como por el estado de su equipamiento trasero específico. En esta generación larga, un historial limpio vale mucho más que una presentación llamativa.