Introducido en el otoño de 2015, el Galaxy III sube aún más de categoría. Mantiene su posicionamiento de gran monovolumen lujoso y muy habitable frente al S-MAX, más deportivo. La calidad de los materiales interiores ha aumentado y el equipamiento tecnológico se enriquece (portón trasero eléctrico, sistemas multimedia avanzados).
La fiabilidad mecánica básica es correcta, pero la transmisión automática PowerShift (especialmente en el 2.0 TDCi) sigue siendo un punto negro si el mantenimiento no es impecable: pueden aparecer bloqueos o retrasos en los cambios entre 80.000 y 120.000 km. Las motorizaciones diésel recientes también integran AdBlue, cuyos sensores o bomba pueden requerir en ocasiones una intervención. El turbo o la válvula EGR (obstrucción) también deben vigilarse pasados los 100.000 km.