Presentado en 2005, el `Veyron 16.4` devolvió a Bugatti a la cima con un `W16 8.0 quadriturbo` de `1.001 CV`, tracción total y una velocidad punta que redefinió el mercado. El coupé no es solo una exhibición de potencia: su fabricación en Molsheim, su calidad percibida y su estabilidad a muy alta velocidad lo convierten en una máquina pensada tanto para durar como para impresionar.
En carretera, el Veyron sorprende por su facilidad. La caja de doble embrague `Ricardo` trabaja con una suavidad poco habitual a este nivel de prestaciones, y el coche se mantiene más sereno donde un Lamborghini Aventador resulta más teatral. Las versiones `Super Sport` de `1.200 CV` obligan a vigilar todavía más la temperatura, los neumáticos y la trazabilidad del historial de mantenimiento.