El Z4 E89 pasó en 2009 a una lógica muy diferente: menos roadster puro, más pequeño coupé-cabrio de viaje. Su techo rígido retráctil le otorga una verdadera versatilidad, pero también convierte la compra en el análisis de un sistema completo. En esta generación, un buen motor nunca es suficiente si el techo, las juntas, la batería y la electrónica de confort ya muestran fatiga.
Las versiones de seis cilindros N52 y N54 siguen siendo las más deseables, pero no borran los puntos estructurales del modelo. Hay que revisar la secuencia del techo, la estanqueidad, el maletero, la calidad de las lunas sin marco, el estado de los trenes de rodaje y la coherencia de la electrónica. En el 35i, la parte sobrealimentada y la refrigeración cuentan tanto como el placer de conducción. Un buen E89 debe parecer fluido, silencioso y bien ensamblado.