El Z4 Coupé E86 llegó en 2006 como la variante cerrada del roadster E85. Con su techo fijo, una carrocería más rígida y únicamente motores de seis cilindros en catálogo, se considera menos como un simple cabrio con nueva carrocería que como un pequeño deportivo BMW por derecho propio. En el mercado de ocasión, su línea atrae rápidamente, pero hay que evaluarlo como un coche bajo, firme y a menudo comprado por puro placer.
El centro de atención es, en primer lugar, el 3.0si N52, y luego el Z4 M con el S54. En ambos casos, el motor no basta para hacer un buen coche. La refrigeración, dirección, trenes de rodaje, frenos, el embrague en las cajas manuales y, a veces, el diferencial o los neumáticos dicen mucho más sobre el estado real. Un buen E86 debe sentirse tenso, preciso y sano. Una mala unidad esconde sus gastos tras su estilo y su bajo kilometraje.