La segunda `Flying Spur` se convierte en una Bentley de pleno derecho y ya no en una simple derivada Continental de cuatro puertas. El coche gana presencia, refinamiento interior y una identidad de estilo mas clara, conservando al mismo tiempo los motores `V8` y `W12` que le permiten un ritmo sorprendente para una berlina tan lujosa. Sigue siendo, ante todo, una gran rutera aristocratica, no una deportiva disfrazada.
Junto a un Porsche Panamera, la `Flying Spur` parece mas silenciosa, mas densa en la forma de entregar el esfuerzo y mucho mas orientada al confort de los pasajeros. El `V8` suele ser la opcion racional; el `W12` aporta esa sensacion de reserva infinita que por si sola justifica parte del prestigio del modelo. En ambos casos, la caja `ZF`, la traccion total y la suspension determinan la calidad real de uso.