Desde finales de `2014`, el `RS6 Avant C7` restyling pasó a ser la versión que muchos buscan primero: aspecto más afilado, interior algo mejor actualizado y, más tarde, variante `Performance` de hasta `605 CV`. Frente a un BMW Serie 5 Touring o un Mercedes-Benz Clase E familiar muy potente, conserva un equilibrio poco común entre uso diario y violencia mecánica. En segunda mano, esa deseabilidad juega contra el comprador: las buenas unidades son caras y las aparentes gangas suelen estar cansadas o modificadas.
Aquí sigue el `4.0 TFSI V8` con `tiptronic 8`, `quattro` y, según unidad, `DRC` o suspensión neumática, con un salto claro de imagen en los `Performance`. La cuestión no es si corre mucho, sino si el mantenimiento estuvo a la altura: cambios de aceite frecuentes, encendido y refrigeración sanos, frenos, neumáticos grandes, trenes rodantes y ausencia de retoques de software. Cuanta más potencia e imagen proyecta el coche, más decisivos se vuelven los detalles de mantenimiento.
Antes de comprar hay que valorar la calidad del arranque en frío, la estabilidad térmica, la respuesta a medio régimen, el comportamiento de la caja, el estado del chasis y el desgaste de consumibles pesados, sin olvidar las huellas de uso intenso en maletero, portón y habitáculo. Un `Performance` mal documentado o un coche reprogramado puede tragarse un presupuesto impresionante muy deprisa. Aquí vale más una unidad algo menos lucida pero coherente que otra espectacular sin trazabilidad clara.