El primer RDX destaca por mezclar un cuatro cilindros 2.3 turbo de 240 CV con SH-AWD y caja automática de 5 marchas. Tiene más personalidad que los SUV Acura posteriores, pero precisamente por eso exige más atencion al turbo, a la temperatura y a la honestidad del historial.
Un buen RDX I debe cargar limpio, cambiar suave y sentirse ordenado de delante a atras. Los coches malos suelen mostrar un turbo cansado, mantenimiento tardio de caja y un sistema trasero al que no se presto atencion porque el coche seguia pareciendo aceptable.
Su mantenimiento gira alrededor de los fluidos y el control de la temperatura. El K23A1 requiere aceite sintético 5W-30 conforme a HTO-06, ATF limpio y cambios del fluido del diferencial más frecuentes en montaña o remolque. Una subida de régimen irregular, tirones de caja o gruñidos del sistema integral delatan abandono.