El segundo NSX combina 573 CV con un V6 turbo y ayuda eléctrica. Es un superdeportivo híbrido complejo, con DCT de 9 marchas, motores delanteros y una logica de refrigeración muy exigente, y todo ello debe estar sano a la vez para que el coche tenga sentido como compra usada.
Eso ensancha el filtro respecto al NSX I: comportamiento de la caja, salud de la bateria y del inversor, historial de software y desgaste de consumibles importan mucho. Un buen NSX II debe sentirse continuo, rápido y estable. Uno descuidado se convierte enseguida en un problema de especialista.
El verdadero reto de mantenimiento no es temer el sistema híbrido, sino respetar los fluidos y acudir a una red capaz de trabajar con él. Hay que seguir el Maintenance Minder para motor, DCT y embragues, vigilar los circuitos de refrigeración y renovar el líquido de frenos cada tres años, con atención adicional en uso exigente.